
Autodidacta en la cocina, me he lanzado en este viaje sin retorno, por mercados, cocinas, libros y lugares, donde tomo lo que me gusta para adaptarlo y transformarlo en un rico plato, desde la mirada de un ama de casa. Con dudas y debilidades, las cuales voy despejando y combatiendo para finalmente entregárselas al blog.
Autodidacta en la fotografía, donde algo he mejorado en estos dos años (ya van 2 ;-)) de vida del blog. Sólo uso mi iPhone 5S (ahora con el iPhone7 :)), luz natural, no uso filtros, ni Photoshop (ahora uso Lightroom y me encanta) y aprovecho las mejores horas del día en todos los rincones de mi casa.
La cocina me hace muy feliz. Los ingredientes, recetas y tradiciones ocupan la mayor parte de mis pensamientos. Preparar comida casera, con recetas tomadas de mi abuela paterna, de mi mamá, de la familia en general, de amigos generosos y personas incondicionales que han trabajado conmigo, me parece un tesoro que hay que preservar y el cual disfruto compartiendo con ustedes.
Estar bajo una gran mesa y ver a mi abuela estirando la elástica masa de strudel… Ese, es mi primer recuerdo en la cocina. Harina cayendo como lluvia y sus pies dando la vuelta alrededor. Es una cocina muy grande, donde entra mucha luz y la brisa del mar. Luego, estoy en la casa de la montaña, he crecido y la gran mesa ahora es mucho mas pequeña. Soy su ayudante de cocina y me encanta estar ahí, revolviendo con fuerza una mayonesa, echando con rapidez, a una enorme olla de agua hirviendo, trocitos de masa o limpiando salmones para el almuerzo. Y todo esto pasa mientras escucho fascinantes relatos de la guerra. Esas mágicas vacaciones serán sin saber, mi mejor estímulo para ser una cocinero
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